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Historia

La Muestra Internacional de Cine: 15 años después.

La Muestra comienza en el 1999, cuando un pequeño grupo de cinéfilos obsesionados, con Arturo Rodríguez a la cabeza, deciden armar un proyecto con el único propósito de traer buen cine al país de manera sistemática y para el disfrute del público. Ese grupo formado inicialmente por Arturo Rodríguez, Carlos Fco. Elías, Ricardo Ramón, Luis Jiménez, Félix M. Lora, Lidia Bastos, Sócrates Mckinney y Humberto Almonte, tuvo la visión de iniciar un evento anual que no tenía precedentes en el país. Sin lugar a dudas era una aventura, la exploración de un terreno nunca antes contemplado en el país.

Al principio las reuniones se hacían en el Centro Cultural de España, donde surgió y se gestó la idea del proyecto. Con su impulso y ayuda logística se inició un 8 de julio de 1999 en el desaparecido Palacio del Cine de la 27 de febrero, con España como país invitado. Ese primer esfuerzo valió la pena y demostró que la idea podía concretarse a largo plazo. Con el apoyo de las salas de cine de Caribbean Cinemas, en Diamond Plaza, de los patrocinadores y de la colaboración de la Secretaría de Turismo, del Ayuntamiento y del Consejo de Cultura, se pudo lograr una segunda entrega que fue recibida con mayor entusiasmo, dada la seriedad y reputación de los organizadores que ya habían adquirido, con la primera entrega, algunos trucos del oficio y habían atraído a nuevos aliados. Sobre la marcha se aprendieron aspectos importantes en lo concerniente a la estructura de este tipo de actividades y se fue mejorando su calidad y organización. Así que la Muestra se afianzó definitivamente como uno de los eventos cinematográficos más importantes del país.

Con el tiempo se amplió su radio de influencia, procurando la participación de Embajadas, el apoyo del Ministerio de Cultura y buscando la colaboración de más e importantes patrocinadores, como Mercasid, que durante estos años ha sido patrocinador con sus marcas Crisol y Mazola. No podemos olvidar a Cervecería con su marca Presidente, al Banco Popular, a Codetel, que afianzaron aún más la confianza del sector privado en el evento, confianza que persiste hasta hoy. Por otro lado la respuesta del público fue y ha seguido siendo extraordinaria, contribuyendo la Muestra a la creación de nuevos públicos, receptivos a producciones con temáticas de alta sensibilidad humana. Otro logro sin precedentes en nuestro país.

La Muestra ha sido pionera en otro aspecto: la atracción de manera sistemática de personalidades internacionales del Séptimo Arte. Así, por primera vez en nuestro país, desfilaron actrices como Florinda Bolkan, Daysy Granados, Mirtha Ibarra, Rosa Maria Sardá, Damián Alcazar, directores de la talla de Ventura Pons, Laurent Cantet, Iciar Bollaín, Javier Fesser, Antonio Hernández, Alberto (Chicho) Durant, así como productores, distribuidores y exhibidores de otras latitudes. De esta manera se inició un permanente contacto con el cine internacional que hoy tiene un carácter histórico. Estos precedentes se los debemos a la Muestra. Y no nos cabe la menor duda de que contribuyeron de manera decisiva a avivar también la confianza del Estado en este tipo de eventos y a ver el cine como una actividad de importancia para la cultura nacional. Tanto es así que Arturo Rodríguez, su fundador, fue la primera autoridad cinematográfica de nuestro país, al convertirse, en el 2004, en el primer director de la Dirección Nacional de Cine, que, bajo la tutela del Ministerio de Cultura, siguió apoyando el cine con proyectos tan importantes como la ley de cine. Este gesto no fue sólo un reconocimiento merecido a ese gestor de eventos como la Muestra, que fue Arturo, sino también al principal propulsor que nuestro cine jamás haya tenido.

La influencia de la Muestra siguió creciendo, uniéndose a ella personas como Rafael Madera, Luís Rafael González, Héctor Moreta, entre otros, y echando en el proceso raíces profundas. Las diferentes cadenas de exhibición siguieron también dando su apoyo. Sin ellas la existencia de la Muestra fuera hoy imposible.

Bajo el influjo de la Muestra también han aparecido otros eventos que, imitándola, han establecido su forma particular, y bienvenida, de atraer luminarias y buen cine al país. Sin embargo, algo que siempre ha caracterizado a la Muestra es su preocupación por la selección de las películas que se han presentado durante estos quince años, y que han mantenido a un grupo de asiduos cinéfilos siempre atentos a lo que en materia de filmes de alta calidad se refiere. Por distintas razones, un carácter íntimo siempre ha definido a la Muestra, carácter que los espectadores han sabido interpretar como un enfoque hacia lo que es verdaderamente importante dentro de las producciones internacionales y del Séptimo Arte en general.

Arturo ha desaparecido, pero su legado sigue intachable e inmutable entre nosotros. Estos quince años son un reconocimiento a su visión y a su carácter. Pero también son un homenaje a ese grupo de idealistas iniciales que, aunque algunos ya no están en el grupo que hoy organiza la Muestra, contribuyeron con sus ideas y conocimientos a afianzarla. A ellos, a todos los que nos han apoyado y al público se debe esta fiesta del Séptimo Arte.